Tu pachanga de siempre, sin perseguir a nadie.

Campo, día, hora y plazas. Da igual si la pista es de un club, del barrio o municipal — o si aún no la has reservado.

Cada uno ocupa su sitio solo. Se acabó apuntar nombres a mano y contar cabezas la noche antes.

El reparto calcula lo que toca a cada uno y deja a la vista quién ha pagado. El dinero va por fuera, entre vosotros: no tocamos un euro.
¿Os faltan jugadores un jueves? Abre las plazas libres de tu pachanga a la gente de la zona y se llenan solas — el dinero sigue yendo por fuera, entre vosotros.
Crea tu cuenta desde la app: reserva tu plaza, monta tu pachanga y lleva la convocatoria encima. La misma cuenta, en el móvil y en la web.